Fredrik Dversnes firmó una de las grandes sorpresas de la edición 109 del Giro de Italia al conquistar este domingo la decimoquinta etapa, una jornada de 157 kilómetros entre Voghera y Milán que parecía destinada a una llegada masiva, pero terminó resolviéndose a favor de una fuga valiente y perfectamente administrada.
El corredor del Uno-X resistió hasta el final junto a los italianos Mirco Maestri y Martin Marcellusi, quienes completaron el podio del día en una definición inesperada en las calles de Milán. Mientras tanto, el gran beneficiado de la jornada en la clasificación general volvió a ser Jonas Vingegaard, que transitó sin sobresaltos en el pelotón y conservó la maglia rosa antes del último día de descanso.
Etapa diseñada para velocistas: la fuga coronó la jornada
La etapa, completamente llana y diseñada para los velocistas, tuvo un desarrollo engañoso desde los primeros kilómetros. Los equipos de los sprinters intentaron controlar cualquier intento de escapada importante, pero finalmente permitieron que se consolidara un grupo de cuatro corredores integrado por Dversnes, Marcellusi, Mattia Bais y Maestri.
Aunque el pelotón mantuvo la diferencia bajo control durante gran parte del día, la velocidad de los fugados fue extraordinaria. El cuarteto llegó a rodar por encima de los 50 kilómetros por hora de media, obligando a los equipos perseguidos a un desgaste enorme en el circuito final de Milán, al que el pelotón dio cuatro vueltas.
En el embalaje final, Dversnes mostró mayor potencia y resistencia para quedarse con una victoria histórica, mientras los velocistas cruzaban la meta apenas unos segundos después, lamentando una oportunidad perdida.
La jornada también dejó emociones en la lucha por la maglia ciclamino, donde Paul Magnier igualó en puntos al ecuatoriano Jhonatan Narváez tras imponerse en el sprint intermedio. El Giro entrará en su última semana con Jonas Vingegaard defendiendo el liderato antes de la exigente etapa 16, que marcará el regreso de la montaña en territorio suizo.
