Proclamado campeón de la Copa Libertadores hace un mes y medio, el Fluminense afronta, casi sin tiempo para digerir su primer gran título internacional, su reto más ambicioso, el de proclamarse campeón del mundo de clubes, para lo que deberá comenzar ganando el lunes su semifinal contra el Al-Ahly egipcio.
El equipo de Fernando Diniz buscará el pase a la final ante el vencedor de la Champions de África en el estadio King Abdullah Sports City, a las afueras de Yeda, en Arabia Saudita (18h00 GMT). En caso de ganar se vería las caras en la final del viernes ante el vencedor del otro duelo de semifinales, entre el Manchester City y el Urawa Red Diamonds japonés.
Su victoria en una reñida final de la Libertadores ante Boca Juniors (2-1 en la prórroga en el estadio de Maracaná) valió al equipo dirigido por el también seleccionador de Brasil Fernando Diniz un boleto para su primer Mundial de Clubes, que afronta con la ambición de suceder al Corinthians, campeón en 2012, como el último equipo brasileño en proclamarse campeón del mundo.