Francia salió decidida a recuperar el control del partido en el inicio de la segunda mitad y encontró una de sus mejores oportunidades a los 55 minutos con un potente remate de Désiré Doué, que obligó a una nueva intervención del arquero Yassine Bounou.
La acción confirmó el dominio ofensivo de Francia, pero también ratificó el extraordinario momento del arquero marroquí, que continuó sosteniendo a su selección con atajadas decisivas mientras el partido seguía abierto y la tensión aumentaba en busca del primer gol.
Francia buscó romper el cero con Doué, pero apareció Bounou
La jugada nació tras un tramo del encuentro en el que Marruecos había mostrado una mejor versión. El conjunto africano recuperó el balón con rapidez y consiguió incomodar a los franceses, que ingresaron al complemento con una presión imprecisa y varios espacios entre líneas.
Sin embargo, el equipo dirigido por Didier Deschamps reaccionó y encontró en Doué a uno de sus hombres más incisivos. El atacante recibió el balón en la frontal del área y, sin dudarlo, sacó un remate de media distancia buscando sorprender al guardameta marroquí.
Bounou, que ya era una de las grandes figuras del compromiso por sus intervenciones en la primera parte, respondió con seguridad. Aunque el disparo llevaba potencia, el portero controló el balón en dos tiempos y evitó cualquier posibilidad de rebote para los delanteros franceses.