Lamentable remate colombiano en 2024 con dos derrotas. Se pierde en Montevideo con Uruguay 3-2 en un juego loco. Y en Barranquilla, otra caída 0-1 con Ecuador. En ambos encuentros la selección colombiana dejó la imagen de un equipo desorientado que ha perdido la brújula individual y colectivamente para dejar una pálida imagen en relación con la Copa América en donde rayo a gran altura hasta disputar la final con la selección argentina. De aquel tiempo a esta parte, tendríamos que revisar muy bien porque el equipo se ha venido cayendo en juego y en resultados.
En la lluviosa tarde barranquillera, estábamos pasándola muy mal en los primeros quince minutos ante Ecuador. Un gol de entrada, a los siete minutos, en jugada individual de Enner Valencia que se lleva la marca de cuatro colombianos para acomodarle la pelota de zurda a Camilo Vargas, que esta vez no pudo entregar su portería inédita.
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Menos mal que la expulsión de Piero Hincapié deja al visitante con diez porque hubiese sido un lindo partido el once contra once, en atención a lo bien que se desempeñaban los ecuatorianos y al repunte colombiano en el manejo del esférico.
El árbitro uruguayo, Esteban Ostojich, echa a Hincapié por infracción sobre John Córdoba evitando una ocasión manifiesta de gol.
Ahí cambia el planteo ecuatoriano. Del 4-4-2 con el que había iniciado el encuentro pasa a jugar con cinco atrás, cede la posesión de la pelota y busca defender a ultranza la mínima ventaja.
Colombia se desboca por el empate, crea oportunidades para empatar, pero Córdoba, James y Luis Díaz se pierden opciones claras. El portero, Hernán Galíndez, evita otras tantas ocasiones y al descanso se va Ecuador con el 0-1 arriba.
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La etapa complementaria fue un solo de Colombia. Se ve un equipo acelerado, lanzaron centros a la lata para el lucimiento de los centrales ecuatorianos. Terminamos jugando con dos dieces (James y Quintero) y dos nueves (Córdoba y Durán), ninguno de los cuatro, todos bloqueados y sin inspiración.
El triunfo ecuatoriano es legítimo, tienen un buen equipo, sus jugadores responden, nos brindaron quince minutos iniciales de alto vuelo futbolístico, haciendo ver mal a Colombia ante una tribuna enmudecida.
Se ha venido bajando el rendimiento y nos embargan las preocupaciones. Sería saludable hacerle reingeniería al equipo, ajustar tuercas, mover jugadores porque, de lo contrario, “vamos de patas pal’ estanco”.