La República Checa encontró premio a su disciplina táctica y a su insistencia ofensiva en el estadio Akron de Guadalajara. Cuando el partido ante Corea del Sur parecía encaminado a un nuevo empate sin goles, apareció el capitán del conjunto europeo para romper la igualdad y escribir una página especial en el regreso de su selección a una Copa del Mundo.
Corría el minuto 58 cuando un saque de banda terminó convirtiéndose en una jugada decisiva. El balón fue enviado al área surcoreana y, en medio de la disputa entre defensores y atacantes, el líder del equipo checo apareció para conectar un certero cabezazo que dejó sin opciones al guardameta rival.
Chequia golpeó donde más duele y tomó ventaja en el Mundial
La anotación desató la celebración de los miles de aficionados checos presentes en las tribunas y silenció por algunos instantes a los seguidores surcoreanos, que minutos antes habían estado muy cerca de abrir el marcador.
De hecho, Corea del Sur había generado las oportunidades más claras del encuentro. En el cierre de la primera parte, Son Heung-min exigió al arquero europeo con un potente remate desde fuera del área. Ya en el segundo tiempo, Lee Kang-in desperdició una ocasión inmejorable cuando quedó mano a mano frente al portero, quien respondió con una intervención decisiva.
Los asiáticos volvieron a rozar el gol al minuto 55. Nuevamente Son apareció en escena e intentó definir con una sutil vaselina, pero el arquero checo reaccionó a tiempo para enviar el balón al tiro de esquina.
Cuando mejor jugaba Corea del Sur, la República Checa golpeó con una de sus principales fortalezas: el juego aéreo. El cabezazo de su capitán no solo abrió el marcador en Guadalajara, sino que acercó a los europeos a una victoria histórica en su regreso a la máxima cita del fútbol mundial.