Carlos Andrés Gómez volvió a confirmar su gran momento en el fútbol brasileño. En la ida de la final de la Copa de Brasil, disputada en Sao Paulo y que terminó 0-0 ante Corinthians, el extremo colombiano fue el jugador más desequilibrante de Vasco da Gama y el que más problemas le generó a la defensa paulista.
Pese a no romper el cero en el marcador, el equipo dirigido por Fernando Diniz encontró en Gómez a su principal arma ofensiva, algo que no pasó desapercibido ni para la prensa ni para las estadísticas del encuentro.
Gómez, el motor ofensivo de Vasco
El colombiano, de 23 años, disputó los 90 minutos y recibió una calificación de 7.4, siendo elegido como el mejor jugador de Vasco en el compromiso. Su actuación estuvo marcada por la insistencia y el desequilibrio, completó seis de nueve regates, tuvo una precisión de pase cercana al 70% y fue el encargado de generar las situaciones más claras para sus compañeros, que no lograron concretar.
Desde su llegada al club, Gómez ya acumula 20 partidos, un gol y seis asistencias, números que reflejan su importancia en el esquema de Diniz. Aunque no remató al arco, su capacidad para romper líneas y arrastrar marcas fue clave para que Vasco compitiera de igual a igual en una final exigente.
La prensa brasileña no escatimó en elogios. Globo Esporte destacó su rendimiento al señalar que “fue una amenaza constante durante todo el partido. El colombiano era imparable y el jugador más peligroso de Vasco en el campo”.
Cuesta cumplió, pero Gómez se llevó los focos
En cuanto a los otros colombianos en cancha, Carlos Cuesta tuvo una actuación correcta, aunque lejos del brillo de Gómez. El defensor recibió una calificación de 6.5 y pese a un error en salida en los primeros minutos que generó una ocasión para Corinthians, se recompuso con el paso del partido y terminó firmando un encuentro sólido.
Ahora, la serie se definirá el próximo domingo en el estadio Maracaná, donde Vasco buscará aprovechar la localía para levantar el título. Fernando Diniz se mostró confiado en el respaldo de la afición y en el nivel de su equipo, especialmente el de Andrés Gómez, quien llega como una de las grandes esperanzas para inclinar la balanza en la final.

