Kevin Mier atraviesa un momento crítico en Cruz Azul. El portero colombiano, que llegó como una de las grandes apuestas del equipo para reforzar la portería, se ha visto envuelto en una polémica que va mucho más allá de lo futbolístico.
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Su ausencia en la última convocatoria no obedeció a una decisión táctica, sino a un hecho extradeportivo que ha encendido las alarmas dentro del club y entre la hinchada cementera.
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EL PLAN QUE NECESITA COLOMBIA
Las versiones que circulan en México apuntan a un incidente disciplinario. El periodista Juan Carlos Zúñiga aseguró que Mier y su compatriota Willer Ditta “hicieron algo” después del compromiso del martes con la Selección Colombia.
Lo que parecía un detalle sin importancia terminó convirtiéndose en un problema mayor: ambos habrían perdido el vuelo de regreso al país, lo que ocasionó que no asistieran a los entrenamientos del día siguiente, algo que en un plantel profesional es considerado una falta de compromiso.
El técnico Nicolás Larcamón trató de bajar el tono a la polémica durante una rueda de prensa, negando que se tratara de una sanción interna. “No es una medida disciplinaria, sino una consecuencia lógica de no estar en dos de los tres entrenamientos programados”, explicó.
Aun así, reconoció que los jugadores cometieron un error que “nos puede pasar a cualquiera”, refiriéndose a la pérdida del avión. Su postura buscó proteger al grupo, aunque dejó entrever cierta molestia por la falta de responsabilidad.
Detrás del discurso conciliador del entrenador se esconde una situación más delicada. Pese a que Larcamón insiste en que no hubo castigo formal, el hecho de que Mier no fuera tenido en cuenta para el encuentro del fin de semana indica que la confianza del cuerpo técnico ha sufrido un golpe.
La situación llega en un momento incómodo para el guardameta antioqueño. Su rendimiento en los últimos partidos había sido objeto de críticas por parte de la prensa mexicana, y este episodio solo agrava la percepción de que su nivel y concentración no atraviesan su mejor etapa.
Ahora, Mier tiene la tarea de recuperar la credibilidad. Para lograrlo, deberá demostrar profesionalismo y compromiso absoluto con el equipo, especialmente en un entorno donde la disciplina pesa tanto como el talento.
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El entrenador fue claro: “Si un futbolista no está en los entrenamientos, no puede ser considerado”, una frase que deja abierta la puerta al perdón, pero también marca un límite que Mier no puede volver a cruzar.