El empate entre Pumas UNAM y Cruz Azul dejó al entrenador, Efraín Juárez, en medio de la polémica y tuvo que explicar el significado de su efusivo festejo tras el gol que le permitió a su equipo rescatar un punto.
Efraín Juárez celebró aireadamanette el empate de Pumas contra Cruz Azul
Al término del compromiso, Juárez se dirigió directamente hacia la tribuna y realizó un gesto que rápidamente generó debate entre aficionados y analistas. En rueda de prensa, el estratega aclaró que su reacción estuvo dedicada a la hinchada felina y al carácter mostrado por sus jugadores durante el partido.
“Era un festejo con la grada porque se siente orgullosa. En este club sobran… Hue... ”, expresó el técnico, resaltando el compromiso del plantel en un duelo que se complicó tras la expulsión del defensor Nathan Silva en el segundo tiempo.
Para el entrenador, el empate tuvo un valor especial debido a la forma en que su equipo afrontó la adversidad: “En un partido que venía cuesta abajo por la expulsión, el equipo fue hacia adelante. Me quedo tranquilo y contento. Hay que felicitar a los jugadores porque no se rindieron”, señaló Juárez, quien destacó la mentalidad competitiva del grupo.
En la otra acera, el técnico de Cruz Azul, Nicolás Larcamón, manifestó su inconformidad con algunas decisiones arbitrales tomadas por el juez Daniel Quintero Huitrón, especialmente con la acción que derivó en el penal que significó el empate de Pumas.
No es el primer episodio de este tipo para el entrenador, en noviembre de 2024 cuando Atlético Nacional eliminó a Independiente Medellín y avanzó a la final de la Copa Colombia.
Juárez celebró de forma efusiva frente a la tribuna occidental del estadio
Al finalizar el compromiso, Juárez celebró de forma efusiva frente a la tribuna occidental del estadio, un gesto que fue interpretado por algunos aficionados del conjunto rival como una provocación. El hecho generó un fuerte debate en el entorno del fútbol colombiano y llevó a las autoridades locales a abrir un proceso disciplinario contra el estratega.
En ese entonces la Secretaría de Seguridad de Medellín anunció una dura sanción contra el técnico: tres años sin poder ingresar a los estadios de la ciudad y una multa cercana a los 26 millones de pesos colombianos.
De acuerdo al artículo 26, inciso e, del reglamento de la Comisión Disciplinaria: Festejar los goles o triunfos con actitudes groseras como ademanes o burlas o francamente antideportivas hará acreedor al infractor a uno o dos partidos de suspensión, o bien, a una multa económica de 90 a 200 UMAs.
