El Union Berlin inicia una nueva etapa a apenas cinco partidos del final de la Bundesliga. Tras la destitución de Steffen Baumgart y de sus asistentes, Kevin McKenna y Danilo de Souza, el club apostó por una solución interna para cambiar la tendencia: Marie‑Louise Eta, hasta ahora entrenadora del equipo Sub‑19, se convirtió en la responsable del primer equipo masculino.
Cuando llegó el momento de escoger un relevo, el Union no dudó. Loui era, según el club, la opción más evidente. Conoce la entidad, a muchos de los jugadores, el entorno y a la afición, que le brinda un apoyo casi unánime. “Su género nunca fue un tema. Es, simple y llanamente, la mejor persona para el puesto en este momento”, subrayaron desde el club, sorprendidos por la magnitud del interés mediático generado.
“Su género nunca fue un tema. Es, simple y llanamente, la mejor persona para el puesto en este momento”
Su trayectoria en el Union respalda esa elección: ha sido asistente del Sub‑19, también del primer equipo masculino en varios partidos, técnica individual del equipo femenino y, más recientemente, entrenadora principal del Sub‑19. En todas esas funciones ha destacado por su organización, capacidad de comunicación y liderazgo.
“Para mí se trata solo de fútbol”
En su primera comparecencia, Eta fue directa y serena. Reconoció ser consciente del impacto social de su nombramiento y del debate sobre el sexismo en el fútbol, pero dejó clara su postura:
“Sé que mi contratación tiene un impacto simbólico. Para mí, sin embargo, siempre se ha tratado exclusivamente de fútbol y de las personas con las que tengo la suerte de trabajar”.
La entrenadora se mostró agradecida por la confianza del club y centrada plenamente en el próximo duelo. Con una sala a rebosar, curiosamente la primera pregunta de la periodista Lisa de Ruiter fue sobre fútbol, sobre su análisis del conjunto rival.
“Quiero ser lo más exitosa posible en este reto. Tenemos un partido de Bundesliga el sábado y ahora queremos prepararnos como equipo de la mejor manera posible para el encuentro contra el Wolfsburg”.
Un vestuario comprometido
Con apenas tres días de trabajo, Eta admitió que no es posible preparar todo en profundidad, aunque aseguró que existe un plan claro, tanto ofensivo como defensivo. El mensaje fue ambicioso pero realista: no se trata de jugar “tiki‑taka”, sino de ser ofensivos y marcar goles, sin perder el equilibrio.
Eta destacó la buena acogida por parte de los jugadores, a quienes conoce desde hace tiempo. Valoró su predisposición, la calidad de una plantilla abierta e inteligente y la necesidad de controlar los partidos frente a rivales que, aunque estén en la parte baja, “se están jugando mucho”.
También hubo espacio para hablar de jóvenes talentos como Linus Güther o Dmytro Bogdanov, a los que Eta conoce de su reciente paso por el conjunto juvenil y que pueden tener cierto protagonismo con el primer equipo.
Más allá del ruido
Eta aseguró no leer comentarios en redes sociales y no conceder importancia a los mensajes de odio. “No tengo nada que decir sobre eso; habla más de ellos que de mí”, afirmó.
Aunque entiende el revuelo mediático, que ya vivió en su otra etapa como asistente, lo considera algo normal y esperó que en los próximos años deje de ser noticia. Además no olvidó a otras precursoras como Sabrina Wittmann en el Ingolstadt o a mujeres que ya han hecho historia en el Union como la asistente del primer equipo, Susi Koplin.
La entrenadora se mostró especialmente ilusionada por debutar en casa, en la Försterei, acompañada de su cuerpo técnico. Pero dejó una última reflexión clara: cuando suene el pitido inicial todo se reducirá a una cosa, fútbol.
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