Luis Díaz vuelve a encender la ilusión de todo un país en la antesala del Mundial 2026. El atacante colombiano, hoy consolidado en la élite del fútbol europeo, habló con convicción y sin complejos sobre el reto que se avecina para la Selección Colombia, especialmente por el esperado duelo frente a Portugal, liderado por Cristiano Ronaldo.
Lejos de mostrar cautela excesiva, el mensaje del guajiro fue directo y ambicioso: “podemos jugar contra cualquier selección”. La frase no es casual ni producto del entusiasmo pasajero. Detrás de esas palabras hay un proceso que ha ido tomando forma bajo la conducción de Néstor Lorenzo, un técnico que ha logrado reconstruir la confianza del grupo.
Díaz lo resumió con claridad al describir el ambiente interno del equipo: “ahora ven un equipo feliz, muy tranquilo, muy unido, que persigue el mismo objetivo”.
Portugal aparece en el horizonte como una prueba de alto voltaje. No solo por la jerarquía del rival europeo, sino por el simbolismo que representa enfrentar a Cristiano, un futbolista que ha marcado una época y que sigue siendo referencia mundial incluso en la recta final de su carrera.
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Para Colombia, será un examen de carácter, madurez y ambición. Para Díaz, una oportunidad de medir fuerzas con los mejores y demostrar que su crecimiento no se limita al ámbito de clubes.
El extremo cafetero, actualmente en el Bayern Múnich, llega a la cita orbital en un momento clave de su trayectoria. Su adaptación al fútbol alemán ha potenciado su disciplina táctica, su capacidad física y su impacto en los partidos grandes.
Su evolución se refleja también en la selección, donde se ha convertido en líder silencioso, desequilibrante, constante y símbolo de una generación que quiere dejar huella. No es solo velocidad o gambeta; es determinación, sacrificio y lectura del juego.
Sobre el enfrentamiento ante los lusos, Luis Díaz fue claro al destacar el respeto por el rival sin caer en la idolatría: “va a ser increíble, tienen a uno de los mejores jugadores del mundo como Cristiano Ronaldo, también cuentan con futbolistas de gran nivel como Bruno Fernandes y Vitinha. Será un partido muy disputado, pero buscaremos la victoria”. En esa frase se resume el nuevo ADN colombiano: respeto, sí; temor, no.
Más allá de los nombres propios, Colombia ha mostrado en los últimos años una solidez colectiva que la convierte en un oponente incómodo. La mezcla entre experiencia y juventud, sumada a una idea de juego cada vez más clara, ha permitido competir de igual a igual ante selecciones históricamente superiores en el papel.
El desafío del Mundial no se limita a un solo partido. La fase de grupos exige regularidad, concentración y capacidad de adaptación. En ese escenario, la figura de Luis Díaz resulta determinante, no solo por lo que aporta con el balón, sino por lo que transmite emocionalmente.
Su discurso conecta con la afición, que vuelve a sentirse representada por un equipo que juega con orgullo y personalidad. El propio futbolista lo reconoció al señalar que “nuestra gente comparte el mismo sentimiento”, un detalle clave en torneos de máxima exigencia.
Colombia no viaja a Mundial 2026 como espectadora. Viaja con la ilusión intacta y con la certeza de que el camino recorrido ha valido la pena. El duelo frente a Portugal y Cristiano será una vitrina global, una oportunidad para confirmar que esta selección está preparada para grandes retos.

