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Selección Colombia

Colombia obligada en el Mundial 2026: objetivo confirmado para James y compañía

El conjunto cafetero busca recuperar el protagonismo de Brasil 2014 y Rusia 2018.
Colombia obligada en el Mundial 2026: objetivo confirmado para James y compañía
Selección Colombia -Mundial 2026 // AFP

La Selección Colombia ya mira con determinación el horizonte de 2026, un año que aparece marcado en rojo en el calendario del fútbol nacional. No se trata solo de una nueva participación en la Copa del Mundo, sino de una cita con la historia, la exigencia y la memoria reciente.

El equipo dirigido por Néstor Lorenzo asumirá el reto de ser protagonista en la máxima competencia del planeta y, al mismo tiempo, de saldar la deuda deportiva que dejó la dolorosa ausencia en Catar 2022, una herida que aún no termina de cicatrizar en la afición.

Desde su llegada al banquillo, el técnico argentino ha logrado consolidar una idea clara, competitiva y ambiciosa. Colombia recuperó identidad, fortaleza colectiva y confianza, tres factores que se tradujeron en resultados y rendimiento.

Esa evolución alcanzó su punto más alto en la Copa América 2024, torneo en el que el combinado nacional fue protagonista de principio a fin, mostró carácter en los momentos decisivos y confirmó que cuenta con una nómina de alto nivel, capaz de competir de igual a igual con las principales potencias del continente.

Las expectativas se elevan de cara al Mundial que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá. Ya no se trata únicamente de clasificar o de participar con dignidad. El objetivo es mucho más ambicioso: igualar, como mínimo, lo hecho en Brasil 2014 y alcanzar los cuartos de final. Aquella campaña, todavía fresca en la memoria colectiva, marcó el mejor desempeño de Colombia en una Copa del Mundo y se convirtió en el parámetro inevitable para medir el éxito en 2026.

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Dentro del terreno de juego, el liderazgo recaerá en dos figuras clave. James Rodríguez, con su experiencia, visión y jerarquía, seguirá siendo el faro futbolístico del equipo, el hombre encargado de darle sentido al juego y manejar los tiempos en los partidos de alto voltaje. A su lado, Luis Díaz representa la energía, el desequilibrio y la amenaza constante en ataque, un futbolista que ya demostró en Europa y en la selección que puede marcar diferencias en escenarios de máxima presión.

Pero el desafío no se limita a sus referentes. El actual plantel combina talento, juventud y madurez competitiva. Jugadores consolidados en ligas exigentes, relevos que piden paso y una estructura táctica sólida convierten a Colombia en una selección respetada.

Precisamente por eso, no estar entre los mejores ocho equipos del Mundial sería interpretado como un fracaso, una lectura dura, pero coherente con el momento que atraviesa el equipo y con las expectativas que se han construido a partir de su rendimiento reciente.

El margen para la improvisación será mínimo. En una Copa del Mundo cada detalle cuenta, y Colombia deberá llegar con una preparación integral: física, mental y estratégica. El reto de Lorenzo y su cuerpo técnico será mantener la regularidad, gestionar la presión y potenciar al máximo un grupo que ya demostró que puede competir en la élite.

La Copa del Mundo 2026 se presenta, entonces, como una oportunidad única. Colombia no solo buscará revancha por el pasado reciente, sino también consolidar su lugar entre las selecciones protagonistas del fútbol mundial. Con una generación madura, un liderazgo claro y una afición expectante, el mensaje es contundente: participar no basta, el objetivo es hacer historia.