Colombia selló su clasificación al Grupo Mundial I de la Copa Davis en medio de un cierre tan tenso como caótico. Nicolás Mejía fue el encargado de entregar el tercer y definitivo punto ante Marruecos en Casablanca, pero lo deportivo quedó rápidamente eclipsado por un ambiente hostil que terminó desbordándose en las tribunas y dentro del campo.
Desde el inicio de la serie se respiró un clima pesado. Cada punto fue discutido, cada gesto amplificado y la presión desde la grada fue constante. Esa tensión alcanzó su punto máximo en el último partido, cuando Mejía, número uno de Colombia, tuvo que lidiar con silbidos, gritos e interrupciones cada vez que se disponía a sacar.
Aun así, el colombiano respondió con tenis y carácter. Superó a Reda Bennani por 6-1, 4-6 y 6-2, en un partido de más de dos horas y media que terminó siendo una prueba mental tanto como física. Con ese triunfo, Colombia se puso 3-1 en la serie y aseguró el paso a la siguiente ronda.
El final fue explosivo. Apenas cerró el punto definitivo, Mejía celebró con vehemencia y se dirigió a la tribuna, pidiendo silencio tras haber sido increpado durante todo el encuentro. Ese gesto desató la furia del público local y del equipo marroquí, que reclamó la actitud del colombiano.
Lo que siguió fue un escenario lamentable: botellas lanzadas desde las gradas hacia la cancha, intentos de invasión y un cruce verbal entre ambos equipos que obligó a la intervención de la organización. La celebración se transformó en un momento de alta tensión y riesgo.
Video de la polémica de Nicolás Mejía en Colombia vs Marruecos por Copa Davis
La situación no se calmó ni siquiera tras abandonar el recinto. La delegación colombiana tuvo que ser escoltada hasta su hotel ante las recriminaciones de aficionados marroquíes, en una imagen que poco tiene que ver con el espíritu del tenis y mucho con la incapacidad de controlar un evento deportivo.
En lo estrictamente deportivo, la serie había arrancado con ventaja local, luego de que Reda Bennani venciera a Adrià Soriano por 7-6(4) y 7-5. Posteriormente, Mejía igualó la llave al derrotar a Taha Baadi por 6-3 y 6-2, devolviéndole la vida al equipo colombiano.
El domingo, Colombia tomó el control definitivo con el triunfo en dobles de Nicolás Barrientos y Juan Sebastián Gómez sobre Karim Bennani y Younes Lalami por 7-6(5) y 7-6(3). Horas más tarde, Mejía cerró la historia. Colombia avanzó, sí, pero lo hizo en una serie que dejó más preguntas que aplausos.

