El colombiano Christian González recibió una noticia clave de cara a los playoffs de la NFL, luego de que este viernes superara con éxito el protocolo de conmoción cerebral y quedara habilitado para jugar el partido del domingo entre los New England Patriots y los Houston Texans, correspondiente a la ronda divisional de la Conferencia Americana.
El esquinero de 23 años había generado preocupación en el cuerpo técnico de los Patriots tras salir lesionado en el último cuarto del duelo de comodines, en el que New England eliminó por 16-3 a Los Ángeles Chargers el pasado fin de semana.
González sufrió un fuerte golpe en la cabeza tras evitar la recepción de Quentin Johnston, acción en la que se estrelló contra el césped y posteriormente recibió el impacto del cuerpo del receptor rival sobre su casco, situación que obligó a su salida inmediata del campo.
Desde su llegada a la franquicia, Christian González se ha consolidado como una pieza fundamental de la defensiva secundaria de los Patriots, equipo que lo seleccionó en la primera ronda del Draft 2023 tras su destacado paso por los Oregon Ducks en el fútbol americano colegial.
Aunque en su temporada de novato apenas pudo disputar cuatro partidos debido a una fractura en el hombro, el defensivo colombiano logró una notable recuperación y en 2024 firmó una campaña sobresaliente con 59 tackleadas, 11 pases defendidos, dos intercepciones y un balón suelto recuperado.
Ese rendimiento le permitió ganarse un lugar entre los mejores de la liga, y en la presente campaña regular fue elegido por primera vez al Pro Bowl, luego de registrar 69 tackleadas y 10 pases defendidos.
Mientras los Patriots celebran el regreso de uno de sus referentes defensivos, los Houston Texans afrontan una baja sensible, ya que este mismo viernes confirmaron que Nico Collins no estará disponible para el duelo divisional al no superar el protocolo de conmoción cerebral.
El receptor principal de los Texans se lesionó el lunes anterior en el partido de comodines frente a los Pittsburgh Steelers, cuando cayó de frente tras intentar una recepción bajo presión defensiva, golpeándose con fuerza la parte frontal de la cabeza y abandonando el campo en el carrito de emergencias.
La ausencia de Collins representa un golpe significativo para la ofensiva de Houston, pues el receptor de 26 años fue el principal objetivo del mariscal CJ Stroud durante la temporada regular, en la que acumuló 71 recepciones, 1.117 yardas y seis anotaciones, cifras que le valieron su segunda selección al Pro Bowl.

