A veces no se necesitan 90 minutos para dejar huella. A Jhon Arias le bastó media hora para volver a llamar la atención en Palmeiras. Y esta vez no fue solo la tribuna la que se rindió, su técnico también.
Tras el triunfo 2-1 ante Fluminense, su antiguo equipo, Abel Ferreira rompió una de sus costumbres, hablar de un jugador en particular. Y lo hizo para destacar, sin rodeos, al colombiano.
“Calidad y decisión”
El extremo ingresó 31 minutos y dejó sensaciones conocidas, desequilibrio, confianza en el uno contra uno y un ritmo distinto cuando acelera.
Para Ferreira, no es casualidad.
“Arias nos aporta calidad, decisión y una muy buena relación con el balón”, explicó el DT, resaltando no solo su talento ofensivo, sino su madurez para elegir cuándo encarar y cuándo pausar.
El entrenador también valoró algo que no siempre se ve en las estadísticas: experiencia. Con pasado reciente en el exterior y amplio recorrido en el fútbol brasileño, el colombiano entiende los tiempos del juego y eso le da soluciones al equipo en momentos cerrados.
Un comodín… con una posición favorita
Aunque en estos primeros partidos ha sido alternativa desde el banco, Arias empieza a ganar terreno.
Ferreira incluso reveló un detalle táctico, sabe exactamente dónde rinde más.
El técnico portugués confesó que su zona ideal es el extremo derecho, pero también puede jugar por izquierda o por dentro, algo que le da variantes a un Palmeiras que perdió peso ofensivo tras algunas ventas recientes.
Esa polifuncionalidad lo convierte en una pieza útil tanto para arrancar como para romper partidos desde el banco.
Números que respaldan las sensaciones
En poco más de media hora dejó cifras que explican el entusiasmo, dos pases clave, 91 % de precisión en la entrega, dos remates y varios duelos ganados. Rendimiento suficiente para recibir una de las mejores calificaciones del encuentro.
Pero más allá de los números, su impacto fue emocional: cada vez que tocó la pelota, el equipo respiró.
Con una semifinal del Paulista en el horizonte, Arias no solo suma minutos, empieza a ganarse algo más difícil, la confianza total del entrenador.

