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América de Cali

Rodirgo Holgado no jugará don América hasta julio de 2026: sorpresiva razón

El futbolista argentino regresó a Cali, pero no será parte de la plantilla.
Rodrigo Holgado, futbolista
Rodrigo Holgado en el América de Cali // X: @AmericadeCali

América de Cali no contará con Rodrigo Holgado, delantero argentino que estaba llamado a ser uno de los referentes ofensivos del equipo, debido a un complejo panorama jurídico que todavía no encuentra un punto final en los despachos internacionales.

El origen del problema se remonta a la sanción impuesta por la FIFA, relacionada con las irregularidades en la documentación que en su momento permitieron al atacante nacionalizarse para representar a Malasia. Aunque el caso lleva meses en análisis, la falta de una resolución definitiva mantiene al futbolista en una situación de incertidumbre que afecta directamente su habilitación para competir en el torneo colombiano.

Desde la dirigencia del conjunto vallecaucano han sido claros en el mensaje: no se trata de una decisión técnica ni disciplinaria, sino de una medida preventiva. La determinación final sobre la sanción aún no se ha cerrado, y mientras ese panorama no se aclare, el club no está dispuesto a asumir riesgos que puedan derivar en castigos mayores, como la pérdida de puntos o sanciones económicas.

El escenario se volvió aún más delicado tras la intervención del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Este organismo aceptó la apelación presentada por el entorno del jugador y decidió suspender de manera provisional la sanción, mientras se estudia el caso a fondo. Sin embargo, esa suspensión no equivale a una absolución inmediata ni garantiza que Holgado pueda ser inscrito sin inconvenientes. En palabras que circulan dentro del club, “la medida es temporal y no ofrece seguridad jurídica total”.

El factor tiempo terminó siendo determinante. Según los plazos establecidos, el TAS deberá tomarse alrededor de tres semanas para emitir una decisión definitiva sobre la apelación. Para entonces, el calendario del fútbol colombiano jugará en contra del América, ya que los clubes deberán haber cerrado oficialmente sus inscripciones ante la Dimayor, requisito indispensable para habilitar a los jugadores en el campeonato del primer semestre. Con ese margen tan estrecho, esperar un fallo favorable se convirtió en una apuesta demasiado arriesgada.

Ante este panorama, la cúpula escarlata optó por una salida estratégica: ceder al delantero argentino al Coquimbo Unido de Chile. El club austral disputará la Copa Libertadores 2026, un escenario ideal para que el atacante mantenga ritmo competitivo mientras se define su situación legal. La operación beneficia a todas las partes, pues el jugador no queda inactivo, el América evita conflictos reglamentarios y el equipo chileno suma una pieza de experiencia internacional.

Desde el entorno del futbolista se entiende la decisión como un compás de espera necesario. “Lo más importante es que el jugador pueda competir mientras se aclara todo”, señalan voces cercanas al caso, conscientes de que la inactividad prolongada podría afectar su nivel y proyección. Además, el torneo continental representa una vitrina clave para mantener su valor en el mercado.

En lo deportivo, el cuerpo técnico del América deberá reajustar su plan sin uno de los nombres previstos para liderar el ataque. La institución confía en encontrar alternativas dentro del plantel y en el mercado, siempre priorizando futbolistas que puedan ser inscritos sin ningún tipo de restricción administrativa. La consigna es clara: competir sin sobresaltos fuera de la cancha.

Mirando hacia adelante, el club y el jugador ya definieron un punto de corte. En junio de 2026 se evaluará el futuro de Rodrigo Holgado, una vez exista claridad total sobre el fallo de la FIFA y el TAS. Para entonces, el panorama podría abrirle nuevamente las puertas del fútbol colombiano o confirmar su continuidad en el exterior.

Por ahora, la historia de Holgado y el América entra en pausa. No por falta de voluntad, sino por una realidad jurídica que obliga a actuar con cabeza fría. En un fútbol cada vez más vigilado por los escritorios, la prudencia también juega su propio partido, y los escarlatas prefirieron no arriesgar más de la cuenta.