El futuro de José Enamorado en Junior de Barranquilla parece encaminarse hacia un desenlace inevitable: la despedida. Convertido en el hombre determinante del título reciente de la Liga BetPlay, el extremo derecho fue la chispa ofensiva que inclinó la balanza en la gran final frente a Deportes Tolima, consolidando una campaña que lo puso definitivamente en la vitrina internacional.
La consagración de la estrella número 11 desató la alegría en Barranquilla y reafirmó el impacto del proyecto liderado por Alfredo Arias. Sin embargo, en paralelo al festejo, comenzaron a circular versiones sólidas sobre el inminente adiós del dorsal 10.
Fuentes cercanas al club señalan que el futbolista tendría todo listo para emprender un nuevo desafío fuera del país, una posibilidad que viene tomando fuerza desde hace semanas.
Enamorado fue figura indiscutida de la final: desequilibrio constante por banda, lectura precisa de los tiempos y un carácter competitivo que contagió al equipo.
Su rendimiento sostenido, sumado a estadísticas decisivas en instancias clave, despertó el interés de varios mercados. Aunque los nombres de los clubes interesados se mantienen bajo estricta reserva, el radar apunta con claridad a dos destinos: el fútbol brasileño y la Liga MX.
Desde la dirigencia rojiblanca reconocen, en voz baja, que retenerlo será complejo. El contexto económico y deportivo juega un papel determinante: ofertas con mejores condiciones contractuales, proyectos ambiciosos y la proyección internacional pesan en la balanza. A ello se suma la edad ideal del jugador para dar el salto y la madurez futbolística alcanzada tras una temporada de alto impacto.
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Para Junior, la posible salida implica replantear la planificación del próximo año. Aunque el club celebró el campeonato con la convicción de competir a gran nivel en 2026, en Barranquilla se da casi por hecho que Enamorado no estará para la Copa Libertadores 2026.
La prioridad será reinvertir y encontrar un reemplazo que sostenga la agresividad ofensiva sin perder identidad.
El entorno del jugador, por su parte, maneja el tema con prudencia. No hay anuncios oficiales, pero sí una lectura clara del momento: el título fue el mejor cierre posible para un ciclo que dejó huella en la afición. La salida, de concretarse, se daría con la gratitud de una hinchada que reconoce su entrega y con la sensación de haber cumplido.
Así, mientras la ciudad aún vibra por la consagración, el mercado comienza a dictar el siguiente capítulo. El futuro de José Enamorado se escribe lejos del Metropolitano, con la promesa de nuevos retos y el recuerdo imborrable de haber sido protagonista de una noche dorada para el Junior de Barranquilla.

