El inicio de la pretemporada de Atlético Nacional no solo marcó el arranque de un nuevo proyecto deportivo, sino que también destapó una situación inesperada que puso bajo los reflectores a Marino Hinestroza, uno de los futbolistas que no se presentó al primer entrenamiento del año.
La ausencia del atacante en la primera jornada de entrenamientos desató una ola de rumores que, en cuestión de horas, pasaron de la simple especulación a la acusación directa de un presunto acto de indisciplina, acompañado de versiones que lo vinculaban con un posible salto al fútbol argentino.
Toda la polémica tomó fuerza cuando el extremo no apareció en la sede deportiva de Guarne junto al resto del grupo en el arranque de la preparación para la Liga Betplay. En redes sociales y programas especializados comenzó a instalarse la idea de que el jugador habría decidido marginarse como una forma de presión para concretar su salida del club antioqueño.
Ante esto, el nombre de Boca Juniors surgió de inmediato como el principal interesado, alimentando una narrativa que mezclaba mercado de fichajes, tensiones internas y decisiones personales.
Sin embargo, el protagonista decidió cortar de raíz las interpretaciones y rompió el silencio. A través de un mensaje publicado y posteriormente eliminado en redes sociales, el futbolista fue categórico al afirmar: “No es ningún acto de indisciplina, ni mucho menos presión para irme a Boca”.
La frase, breve, pero contundente, se convirtió en el eje central del debate y obligó a replantear el enfoque inicial con el que se había analizado su ausencia.
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El interés de Bocano es nuevo y responde al buen rendimiento del atacante durante la última temporada, en la que se consolidó como una pieza desequilibrante por las bandas, gracias a su velocidad, capacidad de desborde y aporte ofensivo.
Más allá de eso, una fotografía del jugador en la que aparece entrenando de manera individual en un hotel de Medellín, avivó una señal de ruptura con la disciplina del equipo. Para otros, en cambio, se trataba de una muestra de profesionalismo, al mantenerse en actividad mientras se resolvía su situación contractual.
La aclaración pública del extremo buscó desmontar la idea de un conflicto con la institución. Desde su entorno se insiste en que la ausencia no respondió a un desafío a la autoridad del cuerpo técnico ni a un desplante hacia la hinchada, sino a circunstancias puntuales relacionadas con su futuro deportivo.
Por su parte, Atlético Nacional ha optado por la prudencia. El club evitó emitir comunicados drásticos y mantuvo una postura mesurada, consciente de que se trata de uno de los activos más valiosos de su nómina. Con contrato vigente hasta 2027, la institución sabe que no está obligada a vender, pero también reconoce que una transferencia bien negociada podría beneficiar a todas las partes.
Más allá de los rumores y las versiones cruzadas, el futuro de Marino Hinestroza sigue abierto. Su nombre continúa sonando en el mercado internacional, mientras el club evalúa los pasos a seguir. Lo cierto es que, con sus declaraciones, el jugador dejó claro que no pretende salir por la puerta de atrás ni ser señalado como protagonista de un problema interno.

