Alfredo Morelos encontró, por fin, la opción de resolver su futuro profesional para 2026. Tras meses de especulación, negociaciones silenciosas y versiones cruzadas desde Colombia y Brasil, el delantero cordobés seguirá vistiendo la camiseta de Atlético Nacional con un contrato de largo aliento que lo proyecta como uno de los referentes del fútbol colombiano hasta 2028.
La noticia no solo despeja dudas, sino que refuerza la ambición de un club que busca estabilidad deportiva y protagonismo sostenido.
El acuerdo alcanzado entre la dirigencia verdolaga y Santos fue el resultado de una negociación compleja, marcada por diferencias económicas y tiempos ajustados. Finalmente, el conjunto antioqueño adquirió un porcentaje mayoritario de los derechos deportivos, una operación que implicó una inversión significativa.
Desde su llegada al balompié nacional, el atacante nacido en Cereté se convirtió en una pieza determinante. Su adaptación fue inmediata, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Goles, asistencias y una presencia constante en los partidos decisivos le permitieron ganarse el respaldo de la hinchada y el respeto de sus rivales.
La temporada anterior dejó claro que el atacante no regresó a Colombia para un cierre discreto de carrera. Por el contrario, mostró hambre competitiva y liderazgo, asumiendo responsabilidades en los momentos más exigentes.
Desde el entorno de Morelos siempre hubo una postura clara. En más de una ocasión dejó entrever su deseo de permanecer en Medellín, ciudad en la que encontró respaldo deportivo y tranquilidad personal.
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En palabras que circularon en su círculo cercano, el goleador expresó que “me siento valorado y feliz; aquí puedo competir y pelear títulos”, una declaración que resumió su sentir y facilitó el camino hacia el acuerdo definitivo.
Para Santos, la operación también representó un alivio financiero en un contexto exigente. El club brasileño entendió que mantener al futbolista sin un rol protagónico no era lo más conveniente y optó por una salida negociada que beneficiara sus arcas. Así, ambas instituciones cerraron un trato que evitó conflictos y permitió mirar hacia adelante.
Además, su permanencia fortalece el camerino. La experiencia acumulada en ligas exigentes de Europa y Sudamérica le otorga una voz autorizada entre los más jóvenes. Su figura trasciende el rol de goleador y por ello se ha posicionado como referente de Nacional.
Con el contrato ya encaminado y los detalles administrativos en su recta final, la expectativa ahora se centra en lo que viene. El reto será sostener el nivel, responder a la confianza institucional y liderar a un equipo que aspira a volver a lo más alto del continente.

