La llegada de Miguel Ángel Borja al fútbol mexicano prometía ser uno de los movimientos más llamativos del mercado para el inicio del Clausura 2026, pero el panorama dista mucho de lo ideal.
El delantero colombiano, acostumbrado a irrumpir con goles en cada nuevo reto, atraviesa un comienzo accidentado en Cruz Azul, debido a problemas administrativos y logísticos que han retrasado su debut y generado incertidumbre tanto en el cuerpo técnico como en la afición de la máquina.
Borja, que llega procedente de River Plate, arribó a la Liga MX con la expectativa de convertirse en la referencia ofensiva del proyecto liderado por Nicolás Larcamón. Sin embargo, el primer escollo apareció fuera de las canchas. El futbolista aún no cuenta con la visa de trabajo, un requisito indispensable para ser inscrito oficialmente en la Liga MX
Desde el entorno del club se reconoce que la situación ha sido frustrante. Aunque Borja ya entrena y se adapta a la dinámica del equipo, no ha podido ser presentado formalmente ni estar a disposición del entrenador para los partidos oficiales. En palabras cercanas a la institución, “todo está listo en lo deportivo, pero falta el aval legal para que pueda jugar”, una frase que resume la sensación de espera que rodea al delantero.
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La consecuencia inmediata de este retraso es clara: el colombiano no estaría disponible para la primera jornada del campeonato, en la que el conjunto cementero debutará como visitante. Para un equipo que buscaba comenzar el torneo con autoridad y mostrar desde el inicio el peso de sus refuerzos, la ausencia del ariete representa un duro golpe.
Pero los problemas no terminan ahí. A la dificultad administrativa se suma un cambio de escenario que ha alterado la rutina del club y del propio jugador. Cruz Azul no podrá actuar como local en Ciudad de México, debido a la falta de renovación del acuerdo para utilizar el Estadio Olímpico Universitario.
Como solución temporal, la directiva decidió trasladar sus partidos a Puebla, una medida que implica ajustes logísticos, desplazamientos constantes y una adaptación forzada para la plantilla. Para Borja, este cambio de sede añade una variable inesperada a su proceso de integración.
Desde la dirigencia confían en que la situación se resolverá pronto y que el atacante podrá estrenarse en la segunda fecha del torneo, cuando el equipo dispute su primer partido en condición de local en Puebla. “La idea es que esté disponible lo antes posible, sabemos lo que puede aportar”, señalan desde el entorno técnico, convencidos de que su experiencia será clave para los objetivos del semestre.
A sus 32 años, Miguel Ángel Borja llega con un historial que respalda la apuesta. Su paso por ligas de alto nivel en Sudamérica, sumado a su capacidad goleadora, lo convierten en una pieza llamada a marcar diferencias.

