La Copa Sudamericana 2026 asoma en el calendario y, para dos de los clubes más grandes del fútbol colombiano, el camino comenzará cuesta arriba. Atlético Nacional y América de Cali afrontarán una fase previa exigente, marcada por un formato que no admite errores y por una condición que, desde ya, los pone en desventaja frente a sus rivales directos.
Desde el sorteo preliminar, la Confederación Sudamericana de Fútbol definirá dos series entre cuatro equipos colombianos: Nacional, América, Millonarios y Atlético Bucaramanga.
De estos cruces saldrán los dos clasificados a la fase de grupos, pero el trayecto será breve y sin margen de recuperación. La llave se jugará a partido único, una modalidad que suele castigar al visitante y que obliga a una concentración total durante 90 minutos.
El reglamento establece que el equipo con peor ubicación en el Ranking CONMEBOL 2026 será local, un criterio que, paradójicamente, beneficia a quienes terminaron más abajo en la clasificación continental.
Por ello, los verdolagas, ubicados en la casilla 30, y los escarlatas, en la posición 36, deberán salir de casa para disputar esta fase inicial. En cambio, Millonarios (puesto 51) y Atlético Bucaramanga (puesto 86) tendrán la ventaja de recibir en su estadio.
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Para Atlético Nacional, el reto no es menor. Más allá de su historia continental y de la jerarquía de su plantilla, iniciar la Sudamericana lejos del Atanasio Girardot supone un desafío emocional y táctico. Nacional está acostumbrado a imponer condiciones como local, y perder ese respaldo en una instancia definitiva puede resultar determinante ante rivales que se hacen fuertes en casa.
La situación es similar para América de Cali. El conjunto rojo, que ha tenido campañas irregulares en torneos internacionales recientes, deberá gestionar la presión de jugarse la clasificación en territorio ajeno, sabiendo que cualquier error puede significar una eliminación temprana.
Millonarios y Atlético Bucaramanga, conscientes de que el formato les sonríe. Jugar como locales, con su gente y en una noche única, representa una oportunidad de oro para inclinar la balanza y dar un golpe de autoridad frente a dos históricos.
Solo existe un escenario distinto que podría alterar esta lógica: un hipotético superclásico entre Nacional y América. Si el sorteo empareja a verdes y rojos, el duelo único se disputaría en suelo caleño, beneficiando al conjunto escarlata por su mejor ubicación relativa en el ranking.
Sería un choque de alto voltaje, con tintes históricos y una presión máxima, donde el prestigio pesaría tanto como la táctica.
Así, la Sudamericana 2026 comienza con un mensaje claro: no hay margen para especular. Nacional y América deberán demostrar jerarquía en condiciones adversas si quieren avanzar.

