Néiser Villarreal tendrá que esperar para su debut en el fútbol brasileño. Cuando todo parecía listo para que el joven atacante colombiano comenzara a escribir su historia con Cruzeiro, una molestia física cambió el guion y frenó, al menos de manera temporal, la ilusión de la hinchada y del propio futbolista.
El estreno, que estaba programado para el inicio del Campeonato Mineiro, fue aplazado debido a una lesión muscular detectada en los entrenamientos previos al compromiso inaugural.
Según la información médica entregada por el club, el delantero sufrió un edema muscular en el muslo izquierdo, una afección que, si bien no reviste gravedad, obliga a un manejo cuidadoso para evitar complicaciones mayores.
La noticia cayó como un balde de agua fría en Belo Horizonte. Villarreal había sido una de las apuestas más llamativas del mercado reciente, no solo por su proyección, sino por el impacto mediático que generó su llegada desde Colombia.
El atacante arribó a Cruzeiro con el rótulo de promesa ofensiva, respaldado por su desempeño en categorías juveniles y por el seguimiento que despertó en distintos clubes del continente. Su velocidad, movilidad y olfato goleador lo convirtieron en una alternativa atractiva para reforzar el frente de ataque celeste.
El cuerpo técnico, encabezado por Tite, había contemplado seriamente la posibilidad de darle minutos desde el arranque del torneo regional. Sin embargo, la molestia física obligó a replantear los planes y a priorizar la recuperación plena del jugador.
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Desde el club fueron claros en el mensaje: no se trata de apresurar procesos, sino de garantizar que Villarreal esté al cien por ciento antes de asumir el reto competitivo. Como suele repetirse en el ambiente médico-deportivo, “más vale perder un partido que arriesgar una temporada”.
Más allá del contratiempo, el diagnóstico genera tranquilidad. El edema no requiere intervención quirúrgica y su tratamiento se basa en reposo, trabajos de fisioterapia y una reincorporación progresiva a las cargas físicas. En ese sentido, el calendario ofrece una ventana interesante, ya que el segundo compromiso del torneo aparece como una posible fecha de retorno.
Desde Colombia, la situación ha sido seguida con atención. Villarreal es considerado uno de los nombres a seguir del fútbol cafetero en el exterior, y su adaptación al balompié brasileño representa un paso clave en su carrera. Analistas y aficionados coinciden en que este tipo de inconvenientes forman parte del proceso natural de un jugador que cambia de país, de ritmo y de exigencia física.
Para Cruzeiro, la ausencia del atacante en el estreno obliga a recurrir a otras variantes ofensivas, incluyendo jóvenes de la cantera y jugadores con menos protagonismo. El Campeonato Mineiro, más allá de su carácter regional, funciona como un laboratorio ideal para ajustar piezas, evaluar rendimientos y preparar el camino hacia desafíos mayores como el Brasileirão.

