La Supercopa de España volvió a demostrar que los grandes escenarios están hechos para los partidos memorables. En Yeda, bajo una atmósfera cargada de expectativa, el Real Madrid se impuso 2-1 al Atlético de Madrid en un derbi vibrante, intenso y cargado de emociones, asegurando su lugar en la final ante el Barcelona.
El encuentro apenas se estaba acomodando cuando el conjunto blanco dio el primer golpe. Federico Valverde, uno de los jugadores más influyentes de la temporada, sorprendió con un tiro libre potente y preciso que dejó sin reacción a Jan Oblak.
Real Madrid, dirigido por Xabi Alonso, no estaba dispuesto a especular. Ese gol tempranero condicionó el desarrollo del compromiso y obligó al conjunto rojiblanco a replantear su estrategia desde el inicio.
Lejos de desmoronarse, el cuadro de Diego Simeone asumió el reto con carácter. Con presión alta, intensidad en la marca y transiciones rápidas, el Atlético buscó equilibrar el trámite. Sin embargo, la primera parte se cerró con ventaja mínima para los merengues, que supieron administrar el balón y resistir los intentos rivales sin renunciar al ataque.
En el complemento, el partido se volvió más abierto y ahí apareció la capacidad del Real Madrid para golpear en los momentos justos. Tras una salida veloz, Rodrygo aprovechó un espacio en la defensa contraria y definió con categoría para el 2-0, desatando la euforia blanca en las tribunas.
Atlético de Madrid tuvo una reacción inmediata. Alexander Sørloth, referencia ofensiva del equipo, ganó en el juego aéreo y descontó con un cabezazo certero que devolvió la ilusión. A partir de ese momento, el compromiso entró en una fase frenética.
El tramo final fue un ejercicio de resistencia para los blancos y de fe para los dirigidos por Simeone. Cada balón dividido se jugó como si fuera el último, cada llegada al área se vivió con dramatismo. Thibaut Courtois respondió cuando fue exigido, consolidándose como una de las figuras silenciosas de la noche, mientras que la zaga madridista sostuvo la ventaja con oficio y experiencia.
Al finalizar el encuentro, la sensación fue clara: el Real Madrid fue más efectivo, el Atlético más insistente, pero el fútbol volvió a premiar la contundencia. El marcador selló el pase del conjunto merengue a una nueva final y dejó al equipo rojiblanco con la frustración de haber estado cerca, aunque sin el premio deseado.
La final de la Supercopa ofrecerá un nuevo Clásico frente al Barcelona, un duelo que promete captar la atención del mundo del fútbol. El equipo azulgrana llega con confianza tras su contundente victoria en la otra semifinal, mientras que el Real Madrid lo hace fortalecido por haber superado un derbi exigente y emocionalmente cargado.

