Real Madrid inicia 2026 frente a un escenario tan ilusionante como complejo. Con Xabi Alonso al mando y una temporada que entra en su fase decisiva, el foco mediático y deportivo se ha posado sobre una figura que marca diferencias dentro y fuera del campo: Kylian Mbappé.
La incertidumbre alrededor de su estado físico ha generado debate, expectativa y, sobre todo, un ejercicio de paciencia que no siempre encaja con la cultura de urgencia del club blanco.
Durante su comparecencia ante los medios en Valdebebas, el técnico fue directo, sin rodeos ni promesas vacías. “No sé cuándo estará listo Mbappé”, afirmó, dejando claro que el regreso del delantero francés no tiene una fecha marcada en rojo en el calendario.
Más allá de la frase, el mensaje fue aún más profundo: el cuerpo técnico no está dispuesto a asumir riesgos innecesarios con su principal activo ofensivo. En un equipo acostumbrado a acelerar procesos, la prudencia se ha convertido en una decisión estratégica.
La situación del atacante galo no solo condiciona la preparación del próximo compromiso liguero ante el Real Betis, sino que también plantea interrogantes de mayor alcance, como su posible participación en la Supercopa de España. Xabi Alonso fue honesto al explicar que el regreso depende en gran medida de las sensaciones del futbolista.
“Vamos a apurar los plazos en la medida de lo posible”, señaló, subrayando que el día a día marcará el ritmo de la recuperación. Esa postura refleja un cambio de mentalidad: priorizar el largo plazo en una temporada cargada de retos.
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Mientras tanto, el vestuario blanco ha tenido que adaptarse. La ausencia de Mbappé obliga a redistribuir responsabilidades en el frente de ataque y a potenciar el juego colectivo. Futbolistas como Rodrygo, Vinicius o incluso mediocampistas con llegada al área han asumido un rol más protagónico.
Alonso ha insistido en que la plantilla tiene recursos suficientes para competir al máximo nivel, incluso sin su principal referente ofensivo. La clave, según su visión, está en la versatilidad táctica y en la confianza en el grupo.
Además del caso Mbappé, la rueda de prensa dejó otras lecturas relevantes. El regreso progresivo de jugadores experimentados como Dani Carvajal supone un impulso anímico para el grupo, especialmente en un tramo del curso donde la experiencia pesa tanto como el talento.
En cuanto al mercado de invierno, el técnico fue medido. Reconoció que siempre se está atento a posibles oportunidades, pero recalcó que el club se siente satisfecho con la plantilla actual.
Real Madrid atraviesa un momento de reflexión y construcción. La cautela con Mbappé no es una señal de debilidad, sino una apuesta por la estabilidad y el futuro.

