Zinedine Zidane ha vuelto a encender el debate alrededor del modelo de liderazgo que marcó una de las etapas más exitosas del Real Madrid en el siglo XXI.
El exentrenador francés, tricampeón consecutivo de la Champions League, ofreció una reflexión que va más allá de la nostalgia y se instala de lleno en la discusión actual sobre cómo se gestiona un vestuario de élite. Su frase, sencilla pero profunda “estábamos a disposición de los jugadores” resume una filosofía que, con el paso del tiempo, cobra aún mayor valor.
Durante su intervención, el técnico galo dejó claro que el éxito no fue fruto exclusivo del talento individual ni de una pizarra brillante. Para él, la clave estuvo en entender el contexto, respetar la jerarquía interna y construir una relación de confianza con figuras acostumbradas a ganar.
Zidane sostuvo que el entrenador debe comprender que su rol no siempre es imponer, sino acompañar. “Si no has entendido eso, no puedes durar en esta profesión”, afirmó, marcando una línea clara sobre lo que significa liderar en la élite.
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Según lo revelado por el DT, el quipo venía golpeado anímicamente, con resultados irregulares y una sensación de desconexión interna. Ante ese panorama, su apuesta fue recuperar lo esencial: trabajo, sencillez y cercanía. “Trabajo y alegría”, resumió al explicar cómo se reconstruyó un grupo que terminó dominando Europa.
Uno de los puntos más interesantes de su análisis fue la importancia de la aceptación del mensaje. Zidane explicó que ninguna idea, por más acertada que sea, prospera si el grupo no la siente propia. “Para que el vestuario acepte lo que quieres implementar, tienes que caerles bien”, señaló, subrayando que la relación humana es tan determinante como el planteamiento táctico. .
Zidane evitó entrar en polémicas directas tras la situación que vive le club, pero su mensaje fue contundente. Habló de respeto mutuo, de escuchar al futbolista y de saber cuándo intervenir y cuándo dar un paso al costado.
Más allá de los títulos, el legado del entrenador francés se sostiene en su capacidad para entender el alma del vestuario. En palabras del entrenador galo se trata de “Estar para el jugador”, como él mismo lo definió, no significó perder control, sino fortalecer la estructura interna.
Por ahora, Real Madrid vive una etapa escasa de liderazgo a la espera de que Álvaro Arbeloa pueda ser una pieza clave en el renacer de la dinámica competitiva del Madrid. Todo esto, con una temporada bastante exigente.

