Aunque para muchos es sorpresa, la depresión es una de las enfermedades que más afecta a los futbolistas, quienes en varias oportunidades han tenido que callar este tipo de cosas, lo que ha generado todo tipo de campañas en las diferentes ligas del mundo.
Una de las personas que se refirió a la depresión y lo que sufrió fue Richarlison, jugador de la selección de Brasil, quien en conversación con France Football abrió su corazón y contó detalles de lo que vivió en el 2022 luego de la eliminación de la selección del Mundial, además de algunos problemas que lo afectaron.
“Pensé en estrellarme con un muro”
“Después del Mundial de 2022 caí en una depresión. Todas las desgracias posibles se abatieron sobre mí: la eliminación, la traición de mi agente, problemas familiares, contratiempos físicos… Durante un año y medio, me di un golpe tras otro cada día”, inició contando el delantero sobre su enfermedad.
Además, el delantero reveló que durante esa etapa de su vida pasaron varias cosas que lo afectaron, pero que en medio del caos llegaron personas que le ayudaron a organizar su vida e intentar salir de los diferentes problemas que no lo dejaban descansar.
“Era la primera vez que tenía que lidiar con tantos problemas; me parecía un pozo sin fondo. En todo ese caos conocí a un abogado honesto que puso en orden mis asuntos y mis bienes (…) Un día, conduciendo, pensé en estrellarme contra un muro. Hoy, cuando lo pienso, me digo que ya no tiene sentido”, añadió.
Richarlison y su inicio en el fútbol
Por otro lado, el delantero contó detalles de su infancia y sus inicios en el fútbol, los cuales fueron complejos, teniendo en cuenta que la violencia estuvo muy cerca de él; incluso llegó a tocar la puerta, pero su educación hizo que tomara buenas decisiones y continuara con sus sueños.
“Empezaron las primeras tentaciones. No es sencillo resistir al dinero fácil. He manejado armas, pero, gracias a Dios, tuve una buena educación… No quería acabar en la cárcel. Algunos de mis amigos están muertos, otros están en la cárcel (…) Vinieron a reclutarme para vender droga y me negué. En otra ocasión, hubo un tiroteo. Una bala pasó rozando mi cabeza. Me quedé en shock. Ese día tuve mucho miedo de morir”.

