El portero Marc-André ter Stegen, lesionado de gravedad en un músculo isquiotibial tras su segundo partido con el Girona cedido por el Barcelona, reconoció este jueves a través de las redes sociales que está viviendo un momento "especialmente duro".
El guardameta alemán recaló en Montilivi para tener minutos de cara al Mundial del próximo verano, pero sufrió una lesión en el músculo isquiotibial de la pierna izquierda en la derrota del sábado contra el Oviedo (1-0) de la que este viernes será operado y que le mantendrá "varios meses" apartado de los terrenos de juego.
En su comunicado, Ter Stegen se mostró agradecido por el "cariño" recibido de la ciudad y el equipo y lamentó que el fin de semana pasado ocurrió "lo peor", ya que tenía "muchas ganas de formar parte del Girona y de ayudar a conseguir" su objetivo común.
"Ahora mi rol ha tenido que cambiar por completo, pero mi apoyo al equipo no lo hará. No es solo un gran grupo de jugadores y cuerpo técnico: se siente como una familia y desde el principio he sentido su apoyo y cercanía", asegura el portero alemán.
Referente en el arco
El guardameta alemán no solo ha sido un sostén en momentos de dificultad deportiva, sino también un jugador clave para mantener la competitividad del equipo en temporadas de transición y cambios estructurales.
Su regularidad ha sido uno de los mayores valores del Barcelona. Ter Stegen ha respondido en partidos decisivos, sosteniendo resultados y ofreciendo seguridad en una defensa que, en distintos tramos, ha mostrado fragilidades. Sus reflejos, capacidad en el uno contra uno y lectura del juego lo han convertido en un arquero confiable en escenarios de máxima exigencia.

