Senegal sorprendió a Marruecos en la final de la Copa Africana de Naciones de este domingo. El gol de Pape Gueye les dio una victoria por 1-0 en la prórroga sobre los anfitriones, al final de un partido marcado por escenas vergonzosas tras un polémico penalti.
Brahim Díaz pudo haber ganado el trofeo para Marruecos cuando se adelantó para lanzar el penalti en el minuto 24 del añadido, al final del tiempo reglamentario, pero el portero senegalés, Édouard Mendy, atajó con facilidad el débil intento de vaselina del extremo del Real Madrid, quien estaba claramente distraído por la larga demora de casi 20 minutos tras la sanción del penalti.
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Gigantesca polémica en la final de la Copa Africana de Naciones
El árbitro congoleño Jean-Jacques Ndala pitó el penalti justo al final de los ocho minutos de añadido, tras la revisión del VAR por una falta del defensa senegalés El Hadji Malick Diouf sobre Díaz dentro del área.
Díaz, el resto de la selección marroquí y su banquillo protestaron vehementemente al árbitro para que revisara las imágenes, pero la decisión de pitar el penalti fue recibida con furia por Senegal y su afición. Mientras la mayoría de sus jugadores abandonaban el campo, algunos aficionados senegaleses, en la pequeña sección de aficionados visitantes del otro lado del estadio, lanzaron sillas y otros objetos e intentaron entrar al terreno de juego.
Finalmente, fueron contenidos por una gran barrera de policías y personal de seguridad, y su ira se transformó en alegría e incredulidad cuando les atajaron el penalti.
El árbitro había anulado antes un gol válido a Senegal; que contra todo pronóstico terminó ganando el partido
Al principio, la selección senegalesa se irritó de suma manera por la decisión del árbitro de anular por falta un gol que marcaron en el segundo minuto de descuento, cuando Abdoulaye Seck cabeceó al poste tras un córner e Ismaila Sarr remató de cabeza el rechace.
Sin embargo, tras el penalti fallado por Díaz, parecía casi inevitable que una Senegal envalentonada marcara, y lo hizo en el cuarto minuto de la prórroga para dejar atónita a la afición local, que congregó a 66.526 espectadores en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah.
