Luis Javier Suárez ha tenido una muy buena temporada en el Sporting Lisboa firmando su mejor año con 35 goles en 50 partidos disputados y nueve asistencias para 44 incidencias de gol en lo que va del 2026. Además, tiene dos partidos más de la Primeira Liga para mejorar sus números y la posibilidad de ganar su primer título en la Copa de Portugal enfrentando al Sport Clube União Torreense.
A veces la gente no se pregunta cómo es la vida de un futbolista más allá de tener que responder a la responsabilidad de marcar goles en el caso de un delantero o de otros componentes. Sin embargo, Luis Javier Suárez, que, hasta hace dos fechas en Portugal llevaba ocho partidos sin marcar gol, rompió el silencio.
Infortunadamente, el delantero samario no la viene pasando bien con un tema personal desde hace dos años cuando jugaba en el Almería por una denuncia de su expareja.
EL COMUNICADO DE LUIS JAVIER SUÁREZ QUE ROMPE EL SILENCIO
Después de esas denuncias de su expareja por presuntos casos de violencia familiar, Luis Javier Suárez habría sido privado de ver e interactuar con sus tres hijos que tuvo con ella. Esto apareció mientras estaba en Almería el 11 de diciembre de 2024.
Ante esto, el delantero escribió en su cuenta de Instagram la lucha que mantiene para poder ver a sus hijos y sentirse un padre para ellos vulnerando el derecho que él tiene y que sus hijos también tienen de tener a un papá.
En el comunicado, Suárez indicó que, “todo este tiempo sin ver a mis hijos pese a ganar en los tribunales: la justicia evidencia contradicciones y el incumplimiento reiterado del régimen de visitas. Llevo más de dos años sin poder ver a mis 3 hijos mayores. Dos años de ausencia forzada, de lucha constante en los tribunales y de desgaste emocional, pese a que las resoluciones judiciales vienen avalando de forma reiterada mi derecho a relacionarme con ellos.
Pero la realidad es aún más grave: los menores están siendo privados de la relación con su padre, una situación que no solo vulnera mis derechos, sino que afecta directamente al bienestar y desarrollo emocional de los propios niños. hoy, un nuevo auto dictado por la audiencia provincial de Granada vuelve a poner negro sobre blanco lo que llevo denunciando desde el inicio: la falta de coherencia y las con-tradiciones en la versión sostenida por la madre.
En concreto, el auto firme de fecha 22 de enero de 2026 dictado por la sección 2° de la ap de Granada confirma el archivo de la causa penal por presuntos malos tratos a los menores, destacando expresamente una circunstancia clave: la propia denunciante incurre en contradicciones difícilmente sostenibles, tal y como recoge la resolución, resulta incompatible alegar graves episodios de maltrato continuado y, al mismo tiempo, haber suscrito previamente de mutuo acuerdo un régimen de visitas que permitía el contacto del padre con los menores, además de declarar probado que los menores han sido instruidos en sus declaraciones.
El tribunal subraya que, si los hechos denunciados hubieran tenido la gravedad que posteriormente se afirma, no se comprende que no se adoptaran medidas de protección en el procedimiento civil de divorcio ni que se consintiera el régimen de visitas pactado apenas un mes antes de la denuncia. Esta contradicción ha sido determinante para confirmar el sobreseimiento.
En paralelo, en el ámbito civil, la sección quinta de la audiencia provincial de Granada por medio del auto de fecha 23 de abril de 2026 ha sido igualmente contundente: la madre ha incumplido de forma reiterada el régimen de visitas, impidiendo la relación del padre con sus hijos durante largos periodos de tiempo. La resolución judicial reconoce expresamente que dicha incomunicación se ha prolongado durante más de un año y responde a una decisión unilateral de la progenitora, sin respaldo judicial alguno.
Es decir, pese a existir resoluciones judiciales firmes que reconocen el derecho de estar con mis hijos, los menores continúan siendo privados de su padre, en una situación que se prolonga en el tiempo sin una solución efectiva.
Este caso pone de relieve una problemática cada vez más preocupante: la existencia de resoluciones judiciales favorables que, en la práctica, no se cumplen, generando situaciones de desconexión prolongada entre padres e hijos.
Honestamente no pido nada extraordinario. Solo quiero ejercer un derecho básico: estar con mis hijos y que ellos puedan crecer con su padre presente, al igual que mi hijo menor. Hoy, una vez más, la justicia me da la razón, pero la pregunta sigue en el aire: ¿cuánto tiempo más tendrán estos niños que seguir privados de su padre?
Hijos míos, cada día estamos más cerca de caminar juntos”.

