Logo Deportes RCN Horizontal
Tenis

Sinner sufre, pero no en la cancha: Es "muy, muy duro"

El tenista italiano sigue en su camino a retener el título del primer Grand Slam del año, pero la tuvo complicada frente a Darderi.
Jannik Sinner en el Australian Open
Jannik Sinner en el Australian Open // AFP

Jannik Sinner continúa avanzando con paso firme en Melbourne, pero no todos los triunfos pesan igual. En una jornada marcada por la exigencia emocional y el desgaste físico, el campeón vigente volvió a demostrar por qué es uno de los grandes referentes del circuito, incluso cuando el reto va mucho más allá de lo estrictamente deportivo.

Un partido especial dentro y fuera de la cancha

El duelo frente a Luciano Darderi no fue uno más para Sinner. Más allá del marcador, el italiano reconoció que enfrentarse a un amigo cercano añadió una dificultad extra a un partido que, en los números, terminó resolviendo con autoridad. “Fue muy, muy duro”, confesó tras el encuentro, dejando claro que el componente emocional jugó su propio partido en la Rod Laver Arena.

Desde lo tenístico, Sinner impuso condiciones desde el inicio. El primer set fue prácticamente perfecto, cerrándolo en apenas 27 minutos. En el segundo, aunque Darderi elevó su nivel, el vigente campeón mantuvo la solidez con su servicio y evitó cualquier quiebre que pudiera cambiar el rumbo del encuentro.

Resistencia, ajustes y jerarquía de campeón

El tercer set fue el más exigente. El cansancio empezó a sentirse y Darderi logró sostener su saque, llevando el parcial hasta el tie-break tras salvar dos bolas de partido. Allí apareció la jerarquía de Sinner, que elevó nuevamente su nivel para cerrar el encuentro en sets corridos y confirmar su clasificación a cuartos de final del Open de Australia.

El propio Sinner destacó uno de los aspectos clave de su victoria, la eficacia con el servicio. Con 19 aces y una alta efectividad en los puntos importantes, el italiano se mostró satisfecho con los ajustes realizados en los últimos meses. “Intento ser más imprevisible y parece que está funcionando”, explicó, dejando entrever una evolución constante en su juego.

Un campeón que no se detiene

Con este triunfo, Sinner reafirma su condición de favorito y mantiene intacta la ilusión de revalidar el título en Melbourne. A sus 24 años, no solo busca un nuevo Grand Slam, sino también acercarse al número uno del mundo, un objetivo que parece cada vez más real.

El próximo desafío será aún mayor: enfrentará al ganador del cruce entre Ben Shelton y Casper Ruud por un lugar en las semifinales. Mientras tanto, Sinner sigue demostrando que, incluso cuando ganar implica superar a un amigo, tiene la fortaleza mental y el nivel necesario para seguir escribiendo su historia grande en el tenis mundial.