La temporada 2026 empieza a tomar forma para los equipos del World Tour, que poco a poco van desvelando sus proyectos, plantillas y objetivos. En ese contexto, el Soudal Quick-Step presentó oficialmente su hoja de ruta y dejó claro que, pese a los cambios recientes en el pelotón, apuesta por la continuidad y la experiencia como pilares de su estructura.
Dentro de ese plan aparece un nombre que sigue generando expectativa año tras año. A sus 36 años, Mikel Landa afronta un nuevo curso con la ilusión intacta y con la sensación de que todavía tiene retos importantes por asumir en el ciclismo de élite.
El rol de líder en un Soudal Quick-Step continuista
Tras asegurar la continuidad de su patrocinador principal hasta 2030, el Soudal Quick-Step ha optado por reforzar su estabilidad deportiva. La renovación de corredores clave y la confianza en talentos jóvenes conviven con la apuesta por veteranos que aporten jerarquía en las grandes citas del calendario.
En ese escenario, Landa asume un papel central como referencia en las grandes vueltas. El alavés llega con buenas sensaciones físicas tras superar los problemas que marcaron parte de su 2025 y confía en que la preparación invernal le permita competir con regularidad desde el inicio del año. Su experiencia será clave mientras el equipo espera un salto de calidad definitivo de corredores como Ilan van Wilder.
Giro, Tour… y una puerta abierta a La Vuelta
El calendario de Landa para 2026 ya tiene dos citas aseguradas, Giro de Italia y Tour de Francia. La Corsa Rosa aparece como una oportunidad de revancha tras el amargo abandono del año anterior, mientras que el Tour se mantiene como uno de los grandes objetivos del curso, tanto a nivel individual como colectivo.
Sin embargo, el propio corredor dejó entrever una posibilidad que ilusiona a sus seguidores, disputar las tres grandes en una misma temporada. Aunque reconoce que ya no tiene 25 años, Landa se siente con energía y motivación suficiente para afrontar un desafío que nunca ha completado en su carrera. La idea no está cerrada, pero tampoco descartada.
Mikel Landa afronta 2026 con la serenidad que da la experiencia y la ambición de quien todavía se siente competitivo. Con Giro y Tour asegurados y la opción de sumar también La Vuelta sobre la mesa, el alavés se prepara para una temporada que podría ser especial. La puerta está abierta y, si el cuerpo responde, el Landismo podría vivir un año para el recuerdo.


