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Tour de Francia

El Tour de Francia y un peligroso rival invisible: El calor

Un estudio alerta que el calor extremo amenaza la salud de los ciclistas y podría obligar a replantear fechas y recorridos del Tour.
Tour de France
Tour de France // AFP

El pelotón pedalea, el asfalto arde y el termómetro sube sin pedir permiso.

Durante décadas, el gran enemigo fue la montaña, el viento o los ataques lejanos. Pero ahora hay otro rival, silencioso, que no se ve en la carretera y que podría poner contra las cuerdas a la carrera más famosa del ciclismo.

No viste maillot, no necesita bicicleta y cada verano aprieta más.

Un riesgo que ya no es teoría

Un estudio internacional publicado en la revista Scientific Reports encendió las alarmas, el calor extremo empieza a convertirse en una amenaza real para la salud de los corredores del Tour de France.

La investigación fue liderada por el Institut de Recherche pour le Développement, junto a la London School of Hygiene & Tropical Medicine y el ISGlobal Barcelona, y analizó datos climáticos de las últimas 50 ediciones.

La conclusión es inquietante, y es que el riesgo de estrés térmico ha aumentado de forma constante, especialmente en la última década, con más episodios de calor extremo justo en pleno calendario de la carrera.

Según los científicos, el Tour ha esquivado situaciones críticas “por días o incluso por décimas de grado”, más suerte que planificación.

Ciudades al límite y protocolos en duda

El trabajo detectó zonas especialmente vulnerables. Regiones del sur y suroeste de Francia, como Toulouse, Pau o Burdeos, ya registraron temperaturas cercanas o superiores a los umbrales de alto riesgo. Incluso ciudades tradicionalmente más templadas, como París o Lyon, empiezan a acercarse a esos límites.

Los investigadores advierten que, con olas de calor cada vez más frecuentes por el cambio climático, es “solo cuestión de tiempo” para que una etapa coincida con condiciones extremas que pongan a prueba los protocolos médicos y organizativos.

La solución no sería sencilla, cambiar horarios, mover etapas a la mañana o incluso replantear fechas y recorridos completos.

Más que rendimiento, salud

El problema no es solo deportivo. No se trata de perder segundos en la general.

El calor sostenido puede comprometer la seguridad de los ciclistas en esfuerzos de más de cuatro o cinco horas, con desgaste físico acumulado día tras día.

El mito del Tour como prueba sobrehumana choca ahora con una realidad distinta, el clima ya no perdona. Si la tendencia continúa, el pelotón no solo competirá contra rivales y cronómetro. También contra el termómetro.

Y ese, hoy por hoy, parece el adversario más difícil de neutralizar.


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