Tras dos temporadas de infortunio, el belga Wout Van Aert (31 años) ganó este domingo su primera París-Roubaix, por delante del esloveno Tadej Pogacar, que tendrá que esperar para completar los cinco Monumentos ciclistas.
En la edición más rápida de la historia, Van Aert se impuso en el esprint en el Velódromo de Roubaix a un Pogacar que acaba segundo por segundo año consecutivo y al que le seguirá faltando esta mítica carrera en su impresionante palmarés.
Es el segundo Monumento de Van Aert, uno de los mejores y más completos ciclistas del pelotón, pero que sólo tenía en su palmarés la Milán-San Remo de 2020 y que en los últimos dos años parecía maldito, acumulando caídas y puestos de honor, pero sin victorias de prestigio.
Pogacar por su parte, no podrá convertirse, de momento, en ganador de los cinco Monumentos en una misma temporada, aunque suma dos podios en sus dos únicas participaciones en la Reina de las Clásicas.
El esloveno podría haber dicho adiós a todas sus opciones cuando sufrió un pinchazo a más de 120 km del Velódromo de Roubaix, pero logró recuperar más de medio minuto al pelotón y unirse a él justo antes del Bosque de Aremberg, uno de los sectores adoquinados más temidos por los ciclistas.
Fue ahí donde la mala suerte se cebó con otro de los aspirantes, Mathieu van der Poel, ganador de la prueba en las tres última ediciones, al sufrir dos pinchazos que le hicieron perderdos minutos.
Doble pinchazo de Van der Poel
De Aremberg (a 89 km para la meta) salieron por delante ocho corredores (Pogacar, Mads Pedersen, Wout Van Aert, Christophe Laporte, Stefan Bissegger, Jordi Meeus, Jasper Stuyven y Laurence Pithie) que se relevaron para mantener a distancia a un pelotón hecho añicos.
Por detrás rodaba un primer grupo donde el corredor más destacado era el italiano Filippo Ganna y al que se unió más adelante un enorme Van der Poel, que comenzó a tirar para tratar de restar el minuto de desventaja con respecto a la cabeza a 60 km para Roubaix.
La ventaja quedó reducida a 21 segundos en el sector de Auchy-lez-Orchies à Bersée (a 55 km para la meta) cuando Van Aert atacó y sólo pudo seguirle Pogacar.
En otro de los legendarios tramos adoquinados de esta prueba, Mons-en-Pévèle (a 45 km para el final), Pogacar dio un acelerón y el dúo cabecero salió con una ventaja de 40 segundos sobre el grupo de Van der Poel, que ya había dado caza al resto de fugados.
Esprint en el velódromo
Pogacar y Van Aert mantuvieron las diferencias estables, con lo que la victoria se jugó entre ambos.
Consciente de que tenía las de perder al llegar a Roubaix con Van Aert, el esloveno atacó en el Carrefour de l'Arbre, el último sector empedrado de máxima dificultad, pero estuvo cerca de irse al suelo tras derrapar al salir a toda velocidad de una curva, lo que facilitó que el ciclista belga se mantuviese a rueda.
En el velódromo se cumplieron los pronósticos y Van Aert, mucho más rápido, puso fin a su mala racha de los últimos años con una de las victorias más prestigiosas del calendario ciclista.
Completó el podio el belga Jasper Stuyven, que entró a 13 segundos de su compatriota, mientras que Van der Poel fue cuarto tras una gran remontada.


