No fue un gol ni una jugada lujosa. Fue algo más silencioso… y más decisivo. Cuando parecía que el empate era inevitable, apareció él. Y cuando el rival apretó, volvió a decir presente.
En una noche caliente del fútbol argentino, Álvaro Montero se encargó de cerrar el arco y convertir el triunfo en realidad. Vélez Sarsfield venció 1-0 a River Plate y el colombiano fue el gran responsable de que el resultado no cambiara.
Tres manos que valieron puntos
El partido, correspondiente al Liga Profesional de Fútbol de Argentina, tuvo momentos de asedio total. River adelantó líneas, llenó el área de centros y remates, pero siempre encontró el mismo obstáculo.
Montero respondió con tres atajadas clave, una abajo, otra a quemarropa y una más volando al ángulo. Intervenciones que no solo sostuvieron el 1-0, sino que terminaron desesperando a los delanteros rivales.
La plataforma Sofascore lo calificó con 7,4, el puntaje más alto del equipo. Pero más allá de los números, su actuación transmitió seguridad en cada balón dividido.
Se adueñó del arco
Lo que empezó como competencia interna hoy parece decisión tomada. El colombiano ya suma seis partidos como titular, dos porterías en cero y ningún partido perdido cuando arranca desde el inicio.
Cada fecha luce más firme, más líder, más dueño del área. Y eso no pasa desapercibido, especialmente pensando en la Selección Colombia, donde el arco también está en disputa.
Un mensaje claro
Ganarle a River nunca es un detalle menor. Hacerlo siendo figura, mucho menos.
Mientras Vélez celebra tres puntos de oro, Montero manda otro mensaje, no sólo quiere ser solo titular… quiere ser decisivo.
Y en noches como esta, lo consigue.


