La situación política en Venezuela ha generado un fuerte impacto en distintos ámbitos y el fútbol no es la excepción. Tras los recientes acontecimientos que han sacudido al país, comenzó a instalarse la duda sobre qué ocurrirá con los clubes venezolanos que deben disputar la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, especialmente por las restricciones logísticas y de movilidad que se han reportado en las últimas horas.
Conmebol, por ahora, mantiene en firme el calendario oficial, pero el contexto abre la puerta a posibles medidas extraordinarias para garantizar el normal desarrollo de las competiciones.
Incertidumbre logística para los clubes venezolanos
Uno de los principales problemas que enfrentan los equipos venezolanos tiene que ver con la movilidad aérea, clave para cumplir con los compromisos internacionales. Las restricciones a los vuelos desde y hacia Venezuela complicarían los desplazamientos tanto de los clubes locales como de los equipos visitantes.
En la Copa Libertadores 2026, Venezuela cuenta con Universidad Central, Deportivo La Guaira, Carabobo y Deportivo Táchira, todos involucrados en fases iniciales del torneo. En la Copa Sudamericana, los representantes son Academia Puerto Cabello, Monagas, Caracas y Metropolitanos.
A esto se suma que, a nivel interno, ya se han tomado decisiones drásticas en otros deportes, como la suspensión de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, lo que incrementa la incertidumbre sobre la viabilidad operativa del fútbol en el corto plazo.
El antecedente que analizaría Conmebol
Aunque Conmebol no se ha pronunciado oficialmente, existe un antecedente reciente que podría marcar el camino. En 2021, durante el estallido social en Colombia, varios clubes del FPC se vieron obligados a jugar sus partidos internacionales como locales en Paraguay, evitando así alterar el calendario continental.
Independiente Santa Fe, Atlético Nacional y La Equidad disputaron encuentros de Copa Sudamericana en Asunción, utilizando estadios como el Defensores del Chaco y el Manuel Ferreira. Esa solución permitió que los torneos se desarrollaran sin mayores contratiempos.
Bajo ese mismo escenario, los clubes venezolanos podrían ser autorizados a ejercer su localía en otro país, siempre que la situación interna impida garantizar las condiciones mínimas de seguridad y logística.
El futuro inmediato de los equipos venezolanos en Libertadores y Sudamericana está rodeado de incertidumbre. Mientras Conmebol evalúa el panorama y mantiene su calendario, la opción de trasladar los partidos a sedes neutrales aparece como la salida más viable para no afectar el desarrollo de los torneos. Todo dependerá de cómo evolucione la situación en Venezuela y de las decisiones que tome el máximo ente del fútbol sudamericano en los próximos días.


